Julián Calero y su traumática experiencia el 11-M

“Ese horror lo tengo desde hace 20 años dentro. Es como una pelota que te has tragado y que durante 20 años intentas digerirla y que hasta ahora no he podido expulsarla”. Así explica Julián Calero, técnico del Cartagena, el trauma con el que convive desde que fue testigo directo del horror de los atentados de Atocha en 2004.

El técnico ejercía entonces de policía local en Madrid y fue uno de los primeros en entrar en la estación tras la masacre. “Entre en la estación de Atocha cuatro o cinco minutos después del atentado porque estábamos en la Puerta de Alcalá tomando un café. Dieron el aviso y nos metimos. Mi compañero Paco dijo, vamos para adentro, y a pesar de la columna de humo y de la gente que salía como zombies, decidimos entrar y nos encontramos el horror”, relata Calero en una entrevista a la Cope.

Fue durísimo. Dicen que la ciudad estaba triste, pero no estaba triste. Madrid no existía, no parecía Madrid pero hubo una ola de solidaridad tremenda, como nunca jamás vi. Gente tirando mantas, coches y taxis convertidos en ambulancias, los autobuses convertidos en macro ambulancias… Nosotros en la estación intentando salvar a quien se podía salvar”, rememora Calero.

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“Me junté con un médico del Samur, le cogí el desfibrilador y fui haciendo lo que me iba diciendo. Apretaba a gente para que no se desangrara y me decía el médico: ‘ayúdale a morir que ya no sale’.

Se nos murió mucha gente en los brazos, los gritos de auxilio, los lamentos. Hicimos lo que pudimos en un escenario de guerra. Hoy el día ha sido muy, muy duro pero tengo la satisfacción de haberlo soltado”, apunta.

“Después de 20 sigo teniendo sueños, recuerdos, oyendo las voces de algunas personas que me pedían ayuda, que me lanzaban la mano para que les intentase ayudar… ves que no podías ayudarles a todos, que era imposible. Y eso se te queda grabado para toda la vida”, sigue Calero.

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