Mente, cuerpo y goles, por Lobo Carrasco

1. MENTE, CUERPO Y GOLES

Cuando comenzó a rodar la pelota, más allá de cómo iba a situarse el respectivo once de Xavi y Calzona, lo más importante era observar cuál de los dos equipos imponía fútbol y presión asfixiante sobre el adversario. En un símil pugilístico, dar el primer golpe y coger ventaja.

Al Barça le interesaba meter a Christensen en campo rival para, así, obligar a Lobotka a defender dejándolo sin conexión con Politano y Kvaratskhelia. Con un marcador encargado de Osimhen y el otro central azulgrana librando, alejar a los extremos del Nápoles sería también el mejor negocio para Cancelo y Koundé.

En el equipo que presentó Xavi Hernández lo más destacable fue la recuperación de Raphinha en banda izquierda y en el de Francesco Calzona, devolver a Traoré la titularidad. Y nada más empezar vimos a un Barça con mayor ritmo físico y hasta mental.

Con esas virtudes sumó mucho Cubarsí con su clarividente en el pase. Para Fermín fue el primero pero sobre la salida de Meret, demasiada vaselina. Pero enseguida llegó el 1-0 firmado por el propio Fermín (gran trabajo tapando a Lobotka) y por el meteórico Cancelo facturando el 2-0. En menos de 18’ minutos, un Barça con olor a goleada.

2. LA MASIA DEJA SU SELLO TAMBIÉN EN CHAMPIONS. 

El numerador lo tenía donde quería Xavi con los dos goles pero el control del juego y la pelota, no. Christensen se multiplicaba -después de sufrir un amago de lesión al principio- ante las embestidas del Nápoles que ponían a la defensa de Ter Stegen en problemas. Por arriba el saldo era favorable a Cubarsí y Araujo, por el franco derecho donde estaban Di Lorenzo y Politano defender, los centros ponían la esperanza en el conjunto de Calzona.

Los visitantes no podían poner en funcionamiento a Kvaratskhelia ni a Osimhen porque Koundé y los centrales de Xavi se los ‘comieron’.

Ver sacar la pelota desde atrás a Pau Cubarsí era una delicia técnica y, arriba, comprobar que Lamine fastidiaba la noche a Mario Rui, también. Con Fermín por dentro, un TRÍO de sobresaliente.

Pero llegó el 2-1 visitante por valentía del Nápoles al meter al central Rrahmani en área azulgrana. No fue un gol, fue un aviso serio para el Barça si aflojaba. Sin control en ambas escuadras y al descanso.

3. SERGI ROBERTO FIRMA OTRA NOCHE MÁGICA

Por conseguir el triunfo, por sumar dinero a corto-medio plazo y por creer en que aún pueden vivirse noches como la de ayer, la afición, los de Xavi y el club necesitaban seguir hacia delante.

Y aunque en el reinicio del segundo acto el Nápoles puso la directa para empatarlo, el conjunto blaugrana aguantó con orden y coraje defensivo el segundo arreón.

En los cambios estuvo la diferencia final de la eliminatoria. Desperdiciada la única ocasión de Lindstrom, el partido y la eliminatoria la cerraron la mejor acción colectiva del encuentro y el REGALO de gol de Sergi Roberto a Lewandowski.

Ahí quedó roto el Nápoles pero también a partir del 3-1, los blaugrana fueron a por el cuarto en vez de guardar/mover la pelota ante un Nápoles hundido y desfondado físicamente. Se enfadó en la banda Xavi, con razón, porque en estos en partidos tienes que tener más oficio final. Hay que jugar con esa energía mental colectiva para creer que todo aún es posible.

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